Símbolos de la identidad de Caracas del valle al mar, arquitectura, cultura y paisaje

Diseño

Caracas será Interior


Paulatinamente voy flexibilizando mis días de guardar. Cuando me veo en la necesidad de explicar mi ausencia de eventos, de personas, personajes, lo que llaman escena social, explico que ando en una emigración interior, describo a un ermitaño, a una persona instrumentalizándose a sí misma para soportar “la insoportable levedad del ser”

Lo escribí en mi diario hace exactamente un año. Revisar qué he dicho y qué se ha hecho, es algo a lo que me he dedicado durante mis últimos dos años en Caracas. Tras desatarse el proceso hiperinflacionario se renovó mi esperanza en la palabra y su alcance dentro de la acción colectiva. 

Una fe pragmática 

Existimos porque alguien le dijo algo a alguien. Un susurro amoroso, infinitas lecciones son hijos del binomio entre la palabra y la acción. Me he ocupado en despejar mi concepto de la verdad. Siempre me he inclinado a la postura de Tomás Eloy Martínez, esa que reposa sobre su novela Santa Evita, donde metaforiza la verdad con la lógica de la serie de bifurcaciones. 

Un nuevo santo de la iglesia es Saint John Henry Newman, su pensamiento ya goza de veneración absoluta en el mundo cristiano. Pero lo descubrí antes de su canonización, leyendo al filósofo británico-palestino, Theodore Zeldin, quien subraya la sabiduría que nos educa civilizadamente: aprendiendo primero a odiar antes de amar. Cada vez que expreso esa frase muchos se horrorizan o niegan rotundamente su espacio para el odio con un tono similar a quien reduce la memoria de varias generaciones, o bien quien desde la cultura hegemónica termina depredando la existencia a veces hasta del propio vestigio. Caracas odia.

Hemos conseguido remanso en la modernidad de la ciudad pero ya los restos de su esplendor se encuentran tan disminuidos como la esperanza ante un leproso entorno que anida para protegerse de la depredación. Hablo del gueto. Algo que para muchos parisiens es normal. Y algo que el actual confinamiento ha homogeneizado por mucho globalmente. Pero imaginemos conmigo cuando se vive en otro tipo de confinamiento, el que te impide desarrollarte en completa libertad o de acuerdo a la naturaleza y la escala de tus sueños. Sé que muchos emigrantes venezolanos están esperando la novedad de mi planteamiento hasta este punto. Me eximo de sumarme al debate sobre el futuro discutiendo con ceguera lo que José Balza brillantemente resume en “avalancha petrolera, despilfarro, desvergüenza y riqueza unilateral”.

 El mismo Zeldin se acerca a una creencia que sostengo naturalmente: “las grandes guerras, apoyadas en la tecnología, están siendo sustituidas por conflictos de baja intensidad, una multitud de guerra de guerrilla, un renacimiento de hostigamientos tribales intermitentes desconcertantes para las naciones organizadas. La acumulación de armamento resulta vana; el futuro es de los grupos pequeños que ofrecen resistencia a otros mayores, que disparan contra ellos como francotiradores sin destruirlos pero desgastándolos, haciendo la vida incómoda y peligrosa”. 

En estos días en que se cumplió otra conmemoración de la Batalla de Carabobo, sincrónicamente una red social me recordó que había citado al ensayista mexicano, Enmanuel Carballo, cuando dijo: “Amar un pueblo no es sólo gritar con él en fiestas patrias, es enseñarle el abecedario, orientarlo hacia las cosas bellas, por ejemplo, hacia el respeto a la vida, a su propia vida y, claro está, a la vida de los demás”. En México tiembla y al cierre de esta nota el Popocatépetl ha dado 169 exhalaciones. 

La ciudad del futuro ama la vida 

Para amar la vida hay que ejercer ese sentimiento sobre las cosas que construyen la ciudad. Para amar la ciudad y para construir el futuro se debe entender que sus despojos vienen con atribuidas culpas, ausentes sus conciencias de todo principio de corresponsabilidad. Para amar la ciudad hay que conocer su historia, inclusive conocer la memoria cercenada, verificar qué fuimos antes de los embalses.

Dice la escritora caraqueña, nacida en Rimini, Victoria de Estefano, que “Sin sueño no hay ensueños, sin ensueños no hay futuro, tampoco pasado: el insomnio es puro presente y su futuro es el horror de una vigilia sin meta vital: fuente cegada. El infierno”. Es complicado imaginar una ciudad si el caos que también la habita le impide dormir en sana paz, le impide ese ensueño. O quizás, por esa acumulación de insomnios, el futuro está lleno de la calima que de cuando en cuando nubla el norte del valle, cuando sus símbolos y su memoria se desdibujan sin la evidencia de la experiencia. 

Quizás no sean buenos días para imaginar la ciudad desde adentro. Al tiempo que imaginarla desde afuera es construir una utopía con la nostalgia del colectivo que la recuerda cariñosamente. Si Caracas sigue amando desbocadamente su pasado, si desvanecemos ante los errores de su belleza –y si sigue tutorada por gobiernos que imaginan la vanguardia como algo más nacional que universal– seguiremos ante una urbe que revisa el álbum de su esplendor con la borrachera del happy hour. Identidad y memoria, primero.

Mientras las cosas estén como están la ciudad del futuro se me hace íntima.

Jonathan Reverón

Jonathan Reverón es director de los documentales Don Armando y Madame Cinéma. Productor radial y gestor de proyectos culturales para medios de comunicación. Ha escrito, colaborado y editado en los principales medios de Venezuela. Publicó el libro de cuentos Los años después, y actualmente se encuentra preparando su tercer largometraje documental.

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Interior abandonado del antiguo Café Atlantique en los Palos Grandes. Edificio Atlantic Arquitecto Angelo di Sapio. Foto César Silva Urdaneta, Agosto 2019


Cellular design for Africa’s drinkable water access by Le Laboratoire


In EnglishEn Français – DISEÑO “CELULAR” PARA EL AGUA POTABLE EN AFRICA

Del 24 de septiembre de 2010 al 30 de enero de 2011, Le Laboratoire* presenta su sede parisina El Diseño Celular, una exposición experiencia inédita sobre el tema del agua y más particularmente sobre su transporte. ¿Cómo hacerlo viable ecológicamente y más natural? Para responder a esta problemática, el diseñador François Azambourg y el científico Don E. Ingber reunieron un panel de investigadores buscando inventar un modelo de recipiente mas cercano a la naturaleza.

Imaginemos la posibilidad de transportar el agua inspirándose en el modelo de la célula biológica … Esta propuesta lanzada en Harvard en otoño de 2008, durante un curso dictado por el fundador del Laboratoire, el Profesor David Edwards, es el origen de los trabajos en curso en Le Laboratoire. Podría parecer utópica y sin embargo se revela ser realizable gracias a la intervención de expertos reconocidos. François Azambourg  tiene una larga trayectoria en el desarrollo del “diseño celular” y ha realizado la escenografía de la exposición presentada en Le Laboratoire. En una voluntad participativa, convidó a sus alumnos de la ENSCI (Escuela Nacional Superior de la Creación Industrial) a implicarse activamente en el proyecto.

La experiencia(experimento) es conducida en estrecha colaboración con el científico americano Don E. Ingber, especialista de la bioquímica celular y David Edwards; acompañados por Investigadores franceses como Raphaël Haumont y Sidi Bencharif, especialistas de la física-química de los materiales. La exposición Le Design Cellulaire presentará las etapas fundamentales inherentes a la realización del proyecto; los productos del inalterado proceso de “ensayo y error”; y finalmente nuevas formas de botellas alrededor de un diseño celular y efímero.

  • Le Laboratoire es al mismo tiempo un espacio de investigación experimental y un lugar de exposición de obras. Tiene como vocación suscitar evoluciones en la cultura, la industria, la sociedad y la educación, a través de la asociación de la actividad artística y científica, con un interés particular en los procesos de exploración más que en los productos que podrían salir de estos.

ESCENOGRAFIA

La exposición El Diseño Celular tiene la particularidad de presentar todos los procesos de creación ejecutados en el desarrollo de la experiencia(experimento). Sobre el modelo de un diario de laboratorio de investigación, el proyecto es mostrado de forma a revelar todo: de los ensayos a los productos finalizados pasando por las muestras y prototipos

François Azambourg escogió acercarse al máximo de la verdad científica. Su puesta en escena de la experiencia(experimento), en las fronteras de la eco-concepción, se acerca de los proceso de la naturaleza misma. Fue inspirándose en una alga que el diseñador creó una escultura arborescente Que hace eco de las diferentes formas de investigación. A través de esta instalación, diferentes formas de reflexión son expuestas; ciertas concluidas y otras en curso de exploración. Mostrando el estado actual de la investigación, Le Laboratoire invita a impulsar mas allá el desarrollo de las investigaciones y busca mostrar que la innovación está siempre en movimiento perpetuo. En una sala adyacente son expuestas las nuevas formas de envases, que sugieren un agua transportada por nuevas formas más cercanas de la naturaleza. Un “diseño celular” en la cuestión de medio ambiente y del desarrollo sostenible.

El diseño celular, un proyecto de investigación ecológica lanzado por la experiencia presentada en Le Laboratoire, procura crear contenedores de agua y otros líquidos, tan eficaces como la célula biológica – la forma más básica de los contenedores naturales de agua. Esta inspiración refleja una tendencia en el diseño la ingeniería y la arquitectura, la de seguir el ejemplo de la naturaleza, en forma como en función. La experiencia llevada en Le Laboratoire es sólo el principio de un proceso de investigación que busca proponer nuevas tecnologías prácticas, sorprendentes y operacionales que nos ayuden  proteger el medio ambiente. Implicando pistas abandonadas, pistas prometedoras, formas familiares como formas bizarras – y el principio de un proceso industrial… Mas informacion aqui

El acceso al agua

En África, a principios del siglo XXI cerca del 36 % de habitantes no tienen acceso fácil al agua potable, y el 75 % no tienen acceso a domicilio. En 2002, el número anual de defunciones debidas a las enfermedades vinculadas a la disentería, agravadas por la calidad mediocre del agua han sido estimadas a 707.000. En 2009, esta causa de mortandad concierne la muerte de un niño sobre cinco. Frecuentemente en estas regiones con escasez de agua, los habitantes tienen que caminar varios kilómetros cada día para ir a buscar y transportar el agua En cántaros, bidones reutilizados de agua o gasolina y otros envases improvisados.

La eficacia de la célula biológica

La célula biológica puede tener formas y funciones muy variadas. Pero conserva una función constante – la de transportar, filtrar, y preservar el agua. El agua penetra y sale de la célula por difusión a través de la membrana, que permanece indisociable del contenido de la célula. El agua no puede ser fácilmente extraida de la membrana que la engloba, e la misma manera que no se puede quitar la piel de la naranja o la uva, sin cambiar irreversiblemente la naturaleza de la piel o del contenido. La membrana – o la piel – de la célula existe en un estado de equilibrio con agua dentro de la célula. Si la membrana cambia de forma la célula en general cambia su función bioquímica, un funcionamiento que se repite en los diferentes compartimientos de la célula. Estos aspectos de la eficacia de la célula nos inspiraron en el diseño de las botellas consumibles, como en el diseño del Pumpkin.

La botella del Mañana

A partir de la era industrial el agua  es consumida en envases artificiales que contaminan el medio ambiente, la fuente misma de este líquido precioso. La degradación de la ecología planetaria nos fuerza a re-imaginar esta práctica. La botella del Mañana debería, creemos nosotros, parecerse a la uva, a la naranja, o al coco. Debería permitir el transporte del agua y de otros líquidos a corto plazo en las condiciones cambiantes del planeta, y permitir el consumo del agua sin degradar la ecología. Debería hacernos pensar constantemente en la fragilidad preciosa de la vida terrestre.

Los alginatos y los PLA

Desde hace años observamos que lo alginatos, polisacáridos de la familia de algas, “laminares” poseen una propiedad importante. En un entorno catiónico, estas moléculas forman geles En los cuales el agua se difunde con dificultad. Estos geles pueden entonces ser creados fácilmente por el contacto del alginatos solubles en agua con agua saturada de cationes. Al ser naturales y constituidos por una reacción reversible estos geles, pueden servir como una membrana alrededor del agua como una forma de botella. Frágil. Para proteger las membranas de alginatos, comprendimos que podíamos utilizar el polímero biodegradable utilizado en las suturas médicas (Utilizado en El Whif aerosol de chocolate). Este polímero se degrada para producir ácidos naturales en contacto del agua. Pero con las membranas de alginatos, descubrimos que estos polímeros no se degradaban o se degradaban menos. Entonces inventamos formas de botella donde los alginatos protegen el PLA y el PLA protege a los alginatos – un poco como el huevo con su cáscara de calcio alrededor de la membrana blanda.

El Pumpkin en el LaboShop

Esta onceava experiencia del Laboratoire se inscribe en una diligencia innovadora, con una vocación humanitaria. Le Laboratoire participa en el lanzamiento de un programa caritativo desarrollado en África del Sur y en Namibia por la red Artscience Labs.

Pumpkin es ante todo un medio innovador de transportar el agua con un enfoque cercano a la Naturaleza. Gracias a su diseño inspirado del modelo de la célula biológica, Pumpkin permite transportar el agua en condiciones medioambientales óptimas, de diferentes maneras, en pequeñas y grandes cantidades. Cada parte del Pumpkin tiene una utilidad práctica que responde a las preocupaciones actuales. El agua nos es preciosa y es un recurso en peligro. Frente a esta delicada situación, el Pumpkin podría ser la bolsa ideal del siglo 21.

Funcionalidades – El Pumpkin está dividido en dos partes funcionales: un elemento bolsa que permite transportar objetos personales y un elemento en acordeón que permite transportar el agua en un volumen útil diario (2,3 litros). Unidos el uno al otro, estos dos elementos forman el Pumpkin. Puede ser llevado sobre el hombro o la espalda. Puede ser modificado y aumentado con la posibilidad de transportar hasta 15 litros de agua. Descriptivo del Pumpkin

Un proyecto humanitario – Pumpkin es el catalizador de una experiencia internacional humanitaria cuyo fin es mejorar eficazmente las condiciones sanitarias del transporte del agua en los países pobres. Editando el primer prototipo del Pumpkin, Le Laboratoire contribuye al lanzamiento oficial del programa humanitario previsto en tres años. El Pumpkin podrá ser editado por encargo; en un primer plazo, los recaudos de sus ventas serás revertidos al programa y contribuirá al desarrollando de las investigaciones en África del Sur dónde el trabajo con las poblaciones locales es muy activo.

Al principio del proyecto: una idea original de Michael Silvestri y de otros estudiantes con profesor David Edwards en su taller IdeaTranslation Lab en Harvard University. Inspirado por la biología celular y las investigaciones de Donald Ingber, el proyecto Pumpkin se desarrollo rápidamente a través de un diálogo entre David Edwards y Mathieu Lehanneur. Un equipo parisino, entre los que el diseñador Julián Benayoun, y Manuella Passard del LaboGroup, que colaboraron con Mathieu Lehanneur y David Edwards con el fin de producir el Pumpkin, sometido a una prueba en sitio por primera vez en Namibia en verano de 2009.

Entidades internacionales participan en el proyecto guiado en conjunto con ArtScience Labs: el instituto Wyss en Harvard y en Cape Town, la Universidad de Pretoria con los profesores de ingeniería química Philip De Vaal y Japie Schoeman, y la ONG Medecine in Need con Bernard Fournié (director de MEND en África del Sur y Noémie Tassel directora de los programas europeos).

Hugo Van Vuuren haciendo pruebas del prototipo del Pumpkin en Namibia.

Fotografias cortesía de Le Laboratoire y Phase One Photography


Let’s colour!


En FrançaisIn English – Un momento de poesia con esta publicidad de la marca de pintura Dulux llamada Let’s colour! en donde pintan una escuela en Londres, las escaleras Lapa en Rio de Janeiro, habitaciones sociales en Aulnay-Paris y todo un barrio en Jodhpur en India. 120 colores intensos fueron utilizados para colorear muros grises viejos y deteriorados. Mas de 650 personas de todo el mundo trabajaron gratuitamente y el resultado es impresionante. Let’s colour! es ademas un interesante proyecto a seguir en : www.letscolourproject.com