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La Torre de David. Dos artistas documentan una heterotopia contemporanea


In English. En los años 90 Caracas soñó con un centro financiero resplandeciente , ahora es el edificio invadido más alto del mundo.

Hace veinte años, el empresario venezolano David Brillembourg soñó con un centro financiero brillante, de vidrio revestido en el centro de Caracas, como símbolo de valor económico de la nación. El destino de la Torre Confinanzas fue otro-para convertirse en el hogar de una comunidad informal de 2.500 personas sin hogar que están colonizando poco a poco, y completando, el edificio de 45 pisos sin terminar. Dos artistas venezolanos, Ángela Bonadies y Juan José Olavarría, documentan la historia de una heterotopía contemporánea. Su investigación se resume en esta entrevista realizada por Jesús Fuenmayor, director del Centro de Arte Periférico Caracas, que les pregunta sobre el trabajo resultante, La Torre Por Dentro y Por Fuera.

Torre David: Entrevista a Ángela Bonadies y Juan José Olavarría por Jesús Fuenmayor

1. Jesús Fuenmayor: ¿Hay algún interés resaltante o enfático en aproximarse a este objeto de estudio como una forma de crítica a la modernidad desde el lenguaje del arte? ¿Qué tanta importancia tiene la crisis de la modernidad en la escogencia del objeto y el desarrollo del trabajo?

Ángela Bonadies/Juan José Olavarría: Una crítica a la modernidad está implícita en el trabajo, sin duda, pues es el centro de una promesa incumplida y un proyecto truncado; su crisis funda un nuevo estado de cosas. Pero también es importante resaltar que hay una crítica a un pensamiento dominante y casi obsesivo actual, de parte de buena cantidad de artistas y curadores, por la modernidad, como si fuera el lugar donde “todo se perdió”, enfocándose siempre en el arte y la arquitectura, por lo que se convierte en una mirada insular a la modernidad, descuidando, en el caso particular de Venezuela, el marco histórico y sociopolítico. De alguna manera esa modernidad que se relee y reinterpreta no se extendió ni sentó las bases profundas para convertirse en “cultura” y se quedó en casos aislados, en excepciones.

La elección de este objeto de trabajo, “la torre”, nos conduce a otras épocas y otras situaciones, pre y posmodernas, eso nos interesa. Este edificio no se considera patrimonio, pues no encaja en los parámetros modernos de belleza. Digamos que es un edificio modernizador, producto del boom bancario de finales de los años 80. Formaba parte de un proyecto de urbanización financiera para esa zona de Caracas. Iba a ser una de las torres de un boulevard bancario. Es, de alguna manera, producto del pensamiento de una modernidad bursátil, más cerca de la ideología de la empinada silueta de Wall Street que de las áureas unidades humanistas le corbusianas. Hay mucho encerrado en esa torre antes de ser invadida, una historia económica y política: la imagen de la “emergencia” de grupos de poder fuera de los “amos del valle”, las nuevas fortunas, la bonanza abierta al riesgo y al juego con el superávit, la especulación, la ausencia de controles y la ruptura formal con el culto archipiélago moderno local.

La crisis de la modernidad es la crisis de la utopía. La torre es una heterotopía, lo que vendría a representar un “espacio ambiguo”.

Señora María y su familia en su apartamento en el piso 6, donde vive y vende chucherías

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Cuando se escoge un tema para ser investigado desde un cierto tipo de práctica artística como la de ustedes, que está constantemente poniendo en duda su propio punto de vista, y se escoge un tema tan único como el de la Torre David, ¿no se corre el riesgo de perder algo del filo crítico? Me refiero a que el tema es tan “espectacular”, tan único, que podría rebasar cualquier visión personal y anular la idea de que uno se enfrenta ante todo a una obra, a una investigación artística, y que uno está más bien en presencia de un fenómeno más que de una obra.

Al contrario. Primero, nos acercamos al objeto con una distancia ética y no lo vemos como un fenómeno “freak” a ser explotado. Si eso no se logra, el trabajo está perdido desde el comienzo. La torre no es “un tema” ni un parque temático, sino un espacio-objeto que concentra situaciones que nos permiten observar, investigar y desarrollar un trabajo desde diferentes disciplinas en las cuales estamos interesados; queremos acercarnos a un problema general, que tiene implicaciones históricas, económicas, políticas, demográficas particulares. La torre es un objeto, entre muchos, que representa la falta de sincronía entre los discursos y los hechos, es un espacio sintomático, no es un espectáculo. Las personas que viven ahí no son actores de una obra o un performance, están resolviendo un tema vital.

3. Además, la torre no es un hecho único ni aislado, forma parte de una ausencia y una presencia permanentes. La ausencia de decisiones para enfrentar un problema, la presencia de un colectivo que busca sobrevivir. En este caso, crea un contraste porque en vez de situarse en un terreno baldío o periférico o en un cerro se sitúa en un edificio abandonado, en un rascacielos aspiracional, pero en realidad, es un contenedor que se amolda y asimila para una causa común, la supervivencia, y que representa a su vez otro vacío, el de la fiscalización financiera y otra pelea, entre el poder político y el económico. Al final, todo lo que hacemos es fijar la mira en la huella que deja el poder en su andanza: un vacío en la resolución de problemas y una concentración brutal en las oficinas donde se toman las decisiones. Eso sí es un parque temático. La torre es una realidad tan humana como la geometría.

Hay otras ciudades con casos similares, como Johannesburgo.

Hay dos elementos que participan de manera muy especial en el enfoque del problema (del objeto de estudio): primero, que decidieron “atacarlo” a cuatro manos y segundo que han estado presentando esta aproximación por partes. ¿En qué se basan estas decisiones? ¿Hay algunas decisiones preliminares que las anteceden? ¿Es parte de un plan cuidadosamente calculado o es el objeto de estudio el que impone esta aproximación? ¿Por qué?

El objeto de estudio es el que impone un ritmo. Podemos hacernos una idea de por dónde vamos a abordarlo y tratar de “saber todo” de ese objeto. Pero luego, cuando te aproximas, las decisiones no son sólo tuyas, tienes que contar con otras personas que no participan de tiempos de producción y hay que estar, ver y esperar. Eso está bien. Hay que respetar los tiempos. Las ideas preconcebidas se adaptan y cambian. El trabajo es flexible. Y se va construyendo. A veces es bueno que haya cuatro manos, mientras unas trabajan otras descansan y cuando todas están en el trabajo se complementan.

Izquierda: Un hueco del ascensor perfora el suelo del estacionamiento. Al mirar hacia abajo, se puede observar el preescolar en

el barrio Sarría; hacia arriba, una vista del ala evangélica de la torre. Derecha: Las escaleras que conducen al estacionamiento de la torre.

A pesar de la ausencia de pasamanos, éstas son usadas regularmente por los habitantes del edificio.

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La relación con este “objeto de estudio” debe ser muy ambigua. ¿cuántos rascacielos en el planeta tierra han sido convertidos en un espacio de ocupación ilegal? Probablemente ninguno y sin embargo este edificio no está en el centro de la atención mediática ni acá ni en otras partes (imagino por un segundo que unos okupas invaden la estatua de La Libertad y seguramente nos harían olvidar la caída de las torres gemelas). Ante la ambigüedad de la recepción pública de un evento de estas dimensiones, ustedes qué se plantean: a) estamos ante al mayor ejemplo de la estafa del progreso modernista b) estamos ante un ejemplo que nos deja tan perplejos que no podemos reaccionar c) Esta es la mejor manera de dejar atrás los complejos modernistas.

Hay varios casos en el mundo. En todo lugar donde haya problemas económicos ligados a crisis de vivienda se crean nuevas formas de ocupación. Hay casos similares en Sudáfrica, como dijimos antes. También hay todo un trabajo desarrollado en torno a política, vivienda y economía por parte de artistas comprometidos como Martha Rosler, en Estados Unidos.

Ahora, si hay que elegir entre tus tres opciones, nos quedamos con la última: dejar atrás los complejos modernistas. El arte del presente, como bien afirmó Serge Daney, no puede estar lleno de remordimientos. Es indispensable voltear y ver qué

del pasado proyectó nuestra actual perspectiva, pero no escrutar con gríngolas un determinado período, con los ojos llenos de lágrimas, “en busca del tiempo perdido”.

Roinner Hernández (Ronny), 20, trabaja en un prestigioso salón de belleza en el sureste de Caracas, pero también recibe clientes en su apartamento en el 4to piso de la torre. Como espejo, Roinner utiliza una hoja de vidrio tomada de la fachada de la torre.

En Israel los arquitectos se ponen al servicio de las estrategias militares para diseñar urbanizaciones enteras. En Venezuela los arquitectos tienen que ceder sus ideas a las necesidades más precarias. ¿Por qué se puede tener tanto éxito ejerciendo una profesión (determinando hasta las alturas de las ventanas en función de las bombas) en un lugar y tener tan poco éxito en otras partes (hacer un rascacielos que termina siendo un lugar donde se lanzarán bolsas con heces desde el piso 50)? ¿Qué determinantes culturales hacen posibles estos contrastes? ¿Cuál es el sentido de mantener una profesión dedicada a estos dislates? En fin, cuál es la crítica de la arquitectura como problema de diseño que ustedes tienen que asumir para entender este fenómeno desde un punto de vista cultural.

Aquí no hay problema arquitectónico ni de diseño. El arquitecto de la torre planeó hacer un rascacielos para que operara una empresa, un hotel, un centro comercial. Nadie planeó que se convirtiera en un edificio ocupado o invadido. Simplemente, al no haber respuesta del Estado para el vacío habitacional, la gente transforma todo lo que encuentra “ocioso”. Cuando la gente entra a invadir no ve un edificio con una carga cultural o formal, sino un espacio baldío con techo y escaleras, con espacios amplios para instalarse. El edificio fue dejado a medio construir por un problema político y económico. La arquitectura aquí es simplemente un vehículo para hablar de otras cosas. El contenido se mueve alrededor de ese vehículo, que bien podría ser un puente, un cerro, un terreno o un galpón.

Es cierto que la arquitectura y el urbanismo son temas de Estado, en relación a lo que mencionas de Israel. También es cierto que los regímenes totalitarios benefician un tipo de arquitectura, que termina siendo una parte de su discurso de poder, como el caso emblemático de Albert Speer o una gran cantidad de construcciones monumentales de los países comunistas. Los gobiernos liberales se mueven por un impulso distinto, dedicados al mantenimiento de las obras públicas, a propiciar espacios de consumo y placer, a la creatividad formal como una libertad otorgada. De alguna manera cada Estado “construye” su imagen a través de diferentes decisiones: lo que derriba, lo que levanta, lo que olvida, lo que hace y lo que no hace. Sería interesante hacer un análisis del discurso de nuestro gobierno a través de sus estrategias urbanas o la ausencia de ellas.

Cartelera con las normas y reglamentos para el piso 23, incluyendo información sobre los pagos y una lista de las personas responsables de mantenimiento

Cartelera con las normas y reglamentos para el piso 23, incluyendo información sobre los pagos y una lista de las personas responsables de mantenimiento

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El comentario anterior, obviamente, es de alguien que no ha coexistido como ustedes con las personas que invadieron el rascacielos. Así que, ¿qué importancia tiene esa convivencia con los invasores para ustedes? ¿Cómo ha determinado la investigación que ambos están desarrollando la visión que tienen de este edificio sus invasores?

Este trabajo sufrió una importante ruptura. Al principio nos aproximamos a lo que era para nosotros la idea de la torre, lo que representaba: para la ciudad, dentro del arte venezolano, como forma, retícula, ícono, metáfora. Hicimos una serie de trabajos que reproducían su aspecto formal exterior y su carga simbólica, la retícula como estructura e historia. Fue importante tomar esa distancia. Luego, cuando entramos en la torre, hubo un giro. Podríamos decir que el lenguaje que se maneja dentro es mucho más complejo que nuestra preconcepción. Y no por espectacularidad, al contrario, sino por su organicidad. Todo el mundo quiere

vivir lo mejor posible. Cuando estás dentro no estás en la torre, estás en pasillos comunes, en escaleras o en la casa de una persona, de una familia. La torre desaparece cuando estás dentro y se transforma en un compendio de lenguajes atomizados que conviven bajo el trazado estructural.

Vista sureste de Caracas desde el piso 26. A la distancia se puede distinguir el minarete de la mezquita de Quebrada Honda.

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Ambos han desarrollado un trabajo alrededor del problema de la representación con enfoques muy diferentes. Ángela se aproxima a ese problema como alguien que lo crítica por la vía de sus formas de clasificación. Juan José quiere hacer una iconografía de la desmemoria. ¿Qué es lo que la Torre de David hizo para hacerlos confluir en un trabajo en conjunto?

Comenzamos a trabajar juntos de otra manera, poniendo en diálogo trabajos de cada uno, sobre la representación de la memoria o las posibles memorias. Después de ese ejercicio preliminar decidimos abordar un trabajo en dupla y nos enfocamos en la torre, que nos daba la posibilidad de acercarnos desde diferentes lugares y disciplinas. Y ha funcionado. No hay una razón dominante más que la posibilidad de hacer converger distintas referencias y líneas de pensamiento.

Imágenes: Angela Bonadies y Juan José Olavarría  –  Fuente: http://www. domusweb.it/en/architecture/the-tower-of-david/  –  Douz and Mille (entrevista en español)


Vertical slum in down town Caracas


Article prochainement disponible en Français. In English. Un barrio vertical en el centro de Caracas. A veces las situaciones más dramáticas dan paso a las soluciones más sorprendentes. Desde hace más de 2 años un rascacielos abandonado en el centro de la capital venezolana es el hogar de unas 700 familias que se han alojado en sus pisos inacabados.

Caracas es desde hace años el escenario de un importante desarrollo urbano informal. Cada día nuevos sectores autoconstruidos surgen dentro y en las afueras de la capital, sin olvidar una importante densificación de los asentamientos informales existentes.

La importante centralización de las fuentes de trabajo y del acceso a servicios mantiene el éxodo rural.  Y una crisis económica afecta a la creciente población venezolana, impidiéndole a su vez el  acceso al mercado inmobiliario privado. Por ultimo,  el desvanecimiento de la administración urbana y su incapacidad para desarrollar soluciones, ha multiplicado la ya dramática crisis habitacional, cuando se estima que faltan más de 400000 viviendas en Caracas y mas de 2 millones en toda Venezuela.

Frente a esta situación los habitantes toman el control de su devenir construyendo sus hogares con sus propias manos, diseñando calles y parcelas e incluso equipamientos y espacios públicos. Abajo un VIDEO de la BBC de Londres. Mas información sobre el problema de la vivienda en Venezuela en BBC Mundo

UNA RESPUESTA EFICAZ

Fruto de un esfuerzo considerable y de una impresionante puesta en práctica de la inteligencia colectiva, los barrios informales de Caracas muestran problemas dramáticos: promiscuidad, violencia, pobreza y enfermedades afectan a sus pobladores, la vulnerabilidad de estos asentamientos frente a las catástrofes naturales revela a su vez la emergencia de sus condiciones.

Hoy no hay duda que los “barrios”, como se les llama localmente, constituyen una respuesta eficaz y en muchos sentidos innovadora a las situaciones que llevaron a su establecimiento. Ellos no solo responden a necesidades de vivienda, también son “Ciudad”, ofreciendo servicios, equipamientos y alternativas económicas a sus habitantes y esto de las maneras mas versátiles y flexibles…

Al acercarse un poco a sus interminables escaleras y a sus vertiginosas construcciones es sorprendente ver como en tan solo días una habitación se transforma en comercio, una vivienda es ampliada para albergar a una familia más, un espacio público es creado en un espacio residual o una escuela primaria también sirve de centro comunitario y acoge cursos para adultos en las noches. Un repertorio tipológico del ingenio en los barrios informales aquí.

La consideración de los “barrios” como una respuesta urbana rica en ingenio, es cada vez más reconocida por teóricos, instituciones y universidades. Un buen ejemplo de este interés es la oficina multidisciplinaria Urban Think Tank implantada en Caracas y Sao Paolo. UTT se interesa desde hace años en la innovación de la “Ciudad Informal”. Sus investigaciones y proyectos han contado con el apoyo de instituciones como la Fundación Alemana de la Cultura y el reconocimiento en publicaciones, bienales, exposiciones y grupos de investigación a la punta del saber científico. Sus fundadores, Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner han sido invitados como conferencistas investigadores o profesores en universidades como Harvard, Columbia University o ETH Zurich. Sus proyectos han sido expuestos en la Bienal de Arquitectura de Rotterdam o en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

UN TOQUE DE IRONIA

En una teatral ironía, la situación actual de la Torre Confinazas, en el centro de Caracas, expone el drama de la situación económica y social en la que se encuentra actualmente Venezuela y al mismo tiempo la ingeniosidad del urbanismo informal.

La Torre Confinanzas comenzó a construirse en 1990 tras la iniciativa del empresario David Brillembourg. Diseñada para superar en altura las más elevadas torres de la ciudad,  la estructura fue pensada como un símbolo del poderío económico del grupo financiero que debía albergar. El proyecto mixto contemplaba un conjunto de apartamentos, comercios y la sede principal del Grupo.

El edificio esta ubicado en una zona privilegiada de la capital, cerca de fuentes de trabajo, accesos al transporte publico y de los mejores servicios que ofrece la ciudad. Diseñada en un “estilo internacional” que hubiese podido desarrollarse en Nueva York, Londres o São Paulo, la torre hubiese representado de lo alto de sus 195 metros toda la voluntad de Venezuela de encontrarse entre una de las capitales económicas de América y de entrar de lleno en la economía de mercado global. Toda esa voluntad en realidad no existía y Venezuela se alejo rápidamente de la carrera del desarrollo económico, de los mercados financieros y de la inversión.

Una política de terror ejercida por las más altas esferas del Estado se ha manifestado en olas de expropiaciones y graves acusaciones altamente mediatizadas en las que los grupos económicos han sido acusados de los más graves delitos, señalados como explotadores de las clases desfavorecidas y generadores de pobreza y corrupción.

UN ABANDONO INACEPTABLES

La Torre Confinanzas paso a ser propiedad de Fogade (la institución que rige las entidades bancarias venezolanas) tras una crisis financiera en 1994 en la que la institución propietaria de la torre se fue a la quiebra paralizando así el avance de la construcción, que contaba para esa fecha con la integralidad de su estructura y la casi totalidad de su revestimiento exterior.

Tras el abandono de la obra sus 12.000 metros cuadrados de construcción se deteriora rápidamente. Un proyecto de convertirla en la sede de la alcaldía capitalina fue rápidamente interrumpido a causa de la oposición entre el gobierno central y la alcaldía mayor de la época. Otros proyectos de albergar ministerios que se situaban en sedes temporales o de instalar en ella un hospital tampoco se llevaron a ejecución. Mas imagenes en Flickr por J. Combari

UNA VENTA IMPOSIBLE

Después del abandono de estos diferentes proyectos,  Fogade puso en subasta el bien inmobiliario valorado en 60 millones de dólares y que ostenta el puesto del 3er edificio más alto de Venezuela y el 8vo más alto de Latinoamérica. En un contexto económico caracterizado en los últimos años por la inflación más importante del continente, un control de cambio estricto y políticas de expropiación, lograr la venta de un inmueble inacabado y de gran altura no se planteaba como una solución fácil. Es sin embargo asombroso que 16 años de abandono no fueron suficientes para encontrar un proyecto de desarrollo alternativo para lo que hubiese podido generar puestos de trabajo y desarrollo económico que se hubiesen traducido durablemente en la creación riqueza, ascensión social y prosperidad. Mas información sobre Fogade y su gestión de Bienes inmobiliarios en un articulo del Director general del Centro Inmobiliario Profesional (Ceinpro).

EN EL DRAMA EL INGENIO: UN BARRIO VERTICAL

Ha sido dramático el destino de esta importante estructura y un hondo problema ético se plantea a lo que a pasar a las manos de Fogade se convierte en un bien común. ¿No es acaso el rol de las autoridades de controlar la explotación de los bienes de la nación?

La falta de control y la ausencia de un proyecto para el edificio llevaron a la situación actual en la que numerosas familias encontraron un hogar en una estructura que constituye igualmente un icono de la ingeniería venezolana moderna. Esto sin embargo no constituye una solución durable y otros problemas éticos se plantean  ¿Es justo que este bien de todos los venezolanos beneficie arbitrariamente solo a las familias que en la emergencia de su situación se alojaron en ella? ¿Cual es el destino de los miles que se encuentran actualmente sin hogar o mal ubicados en viviendas riesgosas e insalubres?

Estos cuestionamientos no deben impedirnos ver el ingenio que tiene lugar en la Torre Confinanzas y en los “barrios” en general, también situados en terrenos invadidos. Es importante desvincular lo que esta sucede en este edificio así como en los “barrios” de problemas políticos mayores como la desaparición de las autoridades como ente regulador de los bienes comunes y como garante de la seguridad habitacional. La situación actual de la Torre Confinazas es de gran interés, su estado actual es una prueba viva de la utilización de la inteligencia colectiva y del ingenio puesto en práctica por sus habitantes.

En el momento de la invasión hace dos años unas primeras 200 familias se instalaron en la torre, una eficaz organización ha permitido que hoy 700 familias tengan un hogar. Los habitantes provienen del interior del país, de otros barrios informales de las afueras de la ciudad en busca de un mejor y más seguro – en cuanto a la violencia urbana como a los desastres naturales – emplazamiento en el centro de la ciudad.

Son fascinantes los sistemas puestos en práctica por sus habitantes a través de una sólida estructura social que permite un buen funcionamiento del conjunto a pesar de no contar con servicios básicos, como desagües o ascensores o con la ayuda de profesionales para el desarrollo de las nuevas construcciones.

Los habitantes han designado coordinadores o delegados por piso, jornadas de limpieza, han articulado el aprovisionamiento de materiales de construcción, el establecimiento de depósitos y hasta han construido un curioso apartamento, que sirve de modelo a seguir por los nuevos habitantes al momento de construir sus viviendas, permitiendo así conservar una cierta uniformidad y armonía en el conjunto.

Una especial atención es brindada al mantenimiento de este gran hogar: trabajos de mejoramiento y limpieza deben ser ejecutados durante un mes antes de poder acceder a una habitación permanente en la edificación. Durante este mes de trabajo comunitario los futuros habitantes cuentan con espacios para instalar carpas temporales. Estos trabajos de mantenimiento se hacen menos intensos al acceder a una vivienda permanente pero continúan durante todo el periodo de habitación en el inmueble y constituyen un deber de cada familia. Un articulo del diario El Nacional con mas información sobre la estadía temporal en Carpas aquí.

“…Todos los habitantes están en la obligación de participar en las jornadas de limpieza que se realizan los fines de semana. Aparte, deben reportarse con el coordinador o delegado de su piso, quien hace una revisión casa por casa a partir de las 8:00 de la noche. Ello sin contar que los “propietarios” deben comprometerse a mejorar las condiciones de su vivienda. De lo contrario, son reubicados…” “Un edificio invadido se presta para todo”1 articulo completo de El Universal aquí.

ASÍ SE VIVE EN CONFINANZAS

Como lo relata el diario El Universal en el articulo “Asi se vive en Confinanzas2 publicado en enero de 2008. La Torre Confinanzas – como todo barrio informal de Caracas – cuenta con comercios y servicios inmediatos que responden a las necesidades de sus habitantes.

“…En el piso 7 funciona un tarantín, que hace las veces de bodega. Allí, los vecinos no sólo compran chucherías y refrescos, sino también productos de cuidado personal. En otros espacios se ofertan cigarrillos al detal y gaseosas. En cada caso, el comerciante “publicita” su negocio a través de carteles que pega en las escaleras.

Los ocupantes se han dado a la tarea de hacer habitable el lugar. La mayoría ha pintado las paredes y ha comprado materiales para arreglar otros espacios. Sin embargo, todavía no disponen de ascensores. De allí que las personas con discapacidad viven en planta baja.


Llama la atención ver la limpieza que se mantiene en los apartamentos. Aun cuando no sube agua a los pisos, los habitantes se las arreglan para lavar sus enseres con tobos. Unos pocos “propietarios” cuentan con cocina y nevera. El resto se las arregla con hornillas eléctricas y almacenan sus alimentos en cavas…”

Concientes de su suerte los nuevos habitantes sienten orgullo de haber recuperado la importante estructura y con sus medios limitados hacen todo lo posible por mantenerla en buen estado e incluso embellecerla.

El BARRIO VERTICAL: LA MATERIALIZACIÓN DE UNA UTOPIA

Teóricos utopistas ya han soñado con lo que podría definirse como “barrios verticales”.  Yona Friedman en los años 70 ya dibujaba en su libro “L’Architecture de Survie”3 (la arquitectura de la supervivencia) proyectos en que estructuras vacías descritas como “infraestructuras que prolongan el suelo” serian edificadas para albergar viviendas autoconstruidas. Diseñadas por profesionales estos edificios estarían equipados de todos los servicios básicos de agua, electricidad y circulaciones, y preparados para las catástrofes naturales a través de estructuras antisísmicas y fundaciones apropiadas. En su libro Friedman preconiza la utilización de manuales y guías hechas por los profesionales para ayudar a los habitantes en el desarrollo de sus viviendas. Un tal proyecto coincidiría en muchos aspectos con lo que constituye hoy la Torre Confianzas

La agencia Urban Think Tank desarrolla actualmente estrategias similares aplicando el concepto del “barrio vertical” el proyecto “The Growing House”  (la casa que crece) puede extenderse verticalmente y ser construido progresivamente por sus habitantes. Uno de estos edificios esta actualmente en construcción entorno a una iglesia anglicana en uno de los barrios pobres de Caracas.

UTOPIA PARA CARACAS

Como también escribe Yona Friedman “La escasez es el mar de la innovación técnica y social”3. Tal vez esta pausa que ha tomado Venezuela en su camino hacia el desarrollo nos deje experiencias de gran utilidad para un futuro más justo en donde las personas de menos recursos tendrán un hábitat más digno y seguro que los frágiles “barrios” actuales.

Para lograr la solución del problema habitacional venezolano seria extremadamente útil de servirse de la experiencia de estos arquitectos autodidactas que son los habitantes de los barrios. Ellos han demostrado su capacidad de “hacer Ciudad”, es entonces indispensable contar con su participación en los procesos de urbanización de nuevos sectores y también en la densificación (a través de nuevas construcciones) en los barrios existentes.             También se trata de poner en las manos de los interesados la capacidad de resolver sus propios problemas. Simbólicamente importante, integrar las personas al proceso de diseño y la construcción, fomentara el orgullo y el respeto de la Vivienda Social que seria vista como algo propio y no como algo dispuesto por el Estado.

Los “Barrios Verticales” serian una solución de gran alcance con las que se evitan los largos plazos que generalmente caracterizan los desarrollos de las viviendas sociales. En este tipo de soluciones también se reducen considerablemente los costos, al limitar la inversión a la infraestructura y los servicios. Con lo que podrían construirse 10.000 viviendas tradicionales podrían construirse en 20.000 y 25.000 viviendas en “barrios verticales”. Urbanísticamente la solución del hábitat denso es también mucho mas apropiada que el modelo de la extensión suburbana, en la que se suman a los problemas de sus habitantes, el aislamiento, la ausencia de servicios y los costos y tiempos de transporte de largas distancias.

¿BARRIOS VERTICALES CONTRA LA CORRUPCION?

Como lo explica Mike Davis en su Libro “Planet of Slums”4 la corrupción siempre ha afectado a distintas escalas la atribución de las viviendas sociales. A través de varios ejemplos en países subdesarrollados Davis explica como las primeras y mejores viviendas son frecuentemente atribuidas a allegados, familiares o amigos de funcionarios de las instituciones que se encargan de su asignación. En su libro también describe como en algunos casos los habitantes deben llegar hasta sobornar a los funcionarios para recibir una vivienda que les ha sido asignada. Poner en las manos de sus habitantes la finalización de sus habitaciones podría limitar los nefastos efectos de la corrupción y el comercio en torno a las viviendas sociales.

PERSPECTIVAS DE FUTURO

A través de los diferentes argumentos expuestos anteriormente podemos interesarnos en los “barrios verticales” como parte de la solución al problema habitacional de Caracas y de Venezuela en general. Esta estrategia aplicada a corto plazo ayudaría a solucionar el déficit habitacional. Ofreciendo rápidamente un hogar seguro y digno a millones de personas.

De amplias aplicaciones, esta estrategia podría mejorar las condiciones de vida de los barrios informales existentes: su alta densidad permitiría liberar espacios para crear plazas, espacios públicos y áreas verdes5 introduciendo la noción de calidad de vida en los barrios.

Reemplazar viviendas deterioradas o en situaciones de riesgo por “barrios verticales” equipados en sus niveles inferiores con escuelas, ambulatorios o bibliotecas6 podrían al mismo tiempo responder al déficit de servicios públicos que caracteriza a los barrios informales. Del mismo modo tales estructuras podrían responder a las victimas de catástrofes naturales gracias a su rápida construcción. Si su ingeniería lo permiten los edificios podrían incluso extenderse verticalmente generando nuevos pisos permitiendo a largo plazo la llegada de nuevos habitantes.

Las posibilidades parecen ser infinitas en estos proyectos en los que se articularía la participación de la comunidad y de los futuros habitantes con el conocimiento de profesionales arquitectos, urbanistas e ingenieros construyendo Utopías de la forma mas vernácula e innovadora a la vez. Imaginemos nuestros barrios, Petare, Las Minas, Las Flores de Catia poblados de esbeltas torres autoconstruidas, brillando en la noche símbolos del progreso entre tantas noches de olvido, trayendo bienestar y prosperidad a los mas desfavorecidos.

Por César SILVA URDANETA

1 “Un edificio invadido se presta para todo” Articulo de Mirelis Morales Tovar publicado en El Universal 2008
2 “Asi se vive en Confinanzas” articulo publicado en el Universal 2008
3 Friedman, Yona. L’architecture de survie, Paris, Editions L’Eclat, 1978
4 Davis, Mike Planet of Slums VersoBooks 2006
5 Como lo explica el Ingeniero Jaime Suárez en el tomo “Deslizamientos en Áreas Urbanas y en Obras de Ingeniería” de su libro “Deslizamientos y Estabilidad de Taludes en Zonas Tropicales” (enteramente disponible en formato PDF) Diferentes estudios han demostrado que reintroducir áreas verdes y árboles previenen la erosión y los deslizamientos en las laderas urbanas así como ayudan a la estabilización de los suelos.
6 En el contexto de las zonas informales la función de los equipamientos públicos sobrepasan la simple noción de servicio publico y constituyen verdaderos asuntos de (re)desarrollo local, así como constituyen verdaderos “recursos estratégicos” en la gestión de problemas sociales como el consumo de drogas y la violencia urbana. Ellos estructuran la organización social del espacio publico y por consecuente actúan directamente en las relaciones sociales.
Fotografias cortesia de Espasa, Urban Think Tank y J. Combari


From the tallest squat in the world the story of a contemporary heterotopia


En Espanol In the early ’90s Caracas dreamed of a shimmering downtown financial centre—now it’s the tallest squat in the world

Twenty years ago, Venezuelan financier David Brillembourg dreamed of a shimmering, glass-clad financial centre in downtown Caracas to symbolise the nation’s economic prowess. The destiny of Torre Confinanzas was another—to become home to an informal community of 2,500 homeless people who are gradually colonising, and completing, the unfinished 45-storey building. Two Venezuelan artists, Ángela Bonadies and Juan José Olavarría, document the story of a contemporary heterotopia. Their research is outlined in this interview conducted by Jesús Fuenmayor, director of the Caracas Periférico art centre, who asks them about the resulting work, La Torre por dentro y por fuera. 

Jesús Fuenmayor: Did you approach this project as a way to criticise modernity via the language of art? How important was the crisis of modernity in determining your choice of subject and the project’s development?
Ángela Bonadies/Juan José Olavarría:
 There’s definitely an implicit critique of modernity at work in the project, as it’s at the heart of a promise that wasn’t kept, a truncated project. As such, the crisis of modernity is the basis of a new state of affairs. However, it is also important to point out that many artists and curators criticise the dominant and currently obsessive strain of thought regarding modernity itself. It’s as if modernity were the place where “all was lost”, where a continual focus is placed on art and architecture, which subsequently makes it an insular look at modernity that omits, in Venezuela’s case, the surrounding historic and sociopolitical framework. In a sense, the modernity that is re-read and re-interpreted was not elaborated nor did it lay deep enough foundations to become a “culture” as such. Instead, it remained a set of isolated cases and exceptions.

Choosing the tower as our object of study led us towards different eras and other pre- and postmodern situations—and that’s what interested us. The building is not considered heritage because it doesn’t fit into the modern parameters of beauty. This modern building was the product of a banking boom that occurred in the late 1980s, as part of a project to transform this area of Caracas into a financial district. The tower was going to be one of the buildings lining a boulevard of banks. In a sense, it is the result of a philosophy of modernity based on the stock exchange, closer to the ideology of Wall Street’s towering silhouette than perfect humanist Corbusian forms.

Torre Confinanzas Testo alternativo Immagine The “Tower of David” is currently home to 2,500 people. Over time it has become a city within a city: 800 homes, shops, beauty salons, Internet cafes, a football pitch, a basketball court and an evangelical church. Those who live in the building must comply with a set of written rules established by the community.
The tower is filled with economic and political history that predates its appropriation by squatters: the image of the emergence of powerful groups who were not part of the amos del valle (or rather “lords of the valley” with old money). It reflects new fortunes, a bonanza that was vulnerable to risks, surplus value, speculation, the lack of controls, and a rupture of the hegemony wielded by the few local families who had dwelled in an archipelago of modernity. The crisis of modernity is the crisis of utopia. The tower is a heterotopia, which makes it an “ambiguous space”.When you choose a topic to research from a certain type of artistic practice such as yours, which is constantly calling its own point of view into question, and when you choose a topic as unique as David’s Tower, is there not a risk that you lose some critical edge? What I mean is, the topic is so “spectacular”, so unique, that it could go beyond any personal vision and thus annul the idea that we are first and foremost dealing an artwork, an artistic investigation. Does it not instead suggest that we are in the presence of a freak phenomenon rather than an artwork?
On the contrary. Firstly, we approached the object from an ethical distance and we didn’t regard it as a “freak” phenomenon to be exploited. If we didn’t achieve that, then the work is at a loss from the very outset. The tower is not “a topic”, nor a theme park, but a space-object where situations converge that enable us to observe, research and develop a project from different disciplines we are interested in. We want to deal with a general problem that has specific historical, economic, political, and demographic implications. The tower is an object, among many others, that represents the lack of synchrony between deeds and words; it is a symptomatic space, not a spectacle. The people who live there are not acting out a play or performing, they are finding a solution to an issue affecting their lives.What’s more, the tower is not unique or isolated, but is part of a permanent absence and presence: the absence of decisions to confront a problem and the presence of a group of people trying to survive. In this case, there’s a contrast because instead of being on a piece of wasteland, on the peripheries, or up on a hill, this situation is occurring in an abandoned building, an aspirational skyscraper, that is really a container that molds itself and assimilates what’s outside it for a common cause: survival. And this in turn represents another void: that of financial controls and another struggle between political and economic power. Ultimately, all we are doing is focusing on the imprint that power leaves in its wake: a void in solving problems and the massive amount of bureaucracy concentrated in the offices where decisions are made. That is the real theme park. The tower is a reality that is as human as geometry.There are other cities, like Johannesburg, that have similar cases.
Testo alternativo ImmagineSeñora María and family in her apartment on the 6th floor, where she lives and sells chucherías (home-made sweets).

In Israel, architects work according to military strategies to design whole housing estates. In Venezuela, architects have to cede their ideas to the most precarious needs. How can a profession be so successful in one place (determining even the height of windows on the basis of bombs) and be so unsuccessful in another (making a skyscraper that ends up as a place where bags of excrements are thrown from the fiftieth floor)? What determining cultural factors make contrasts like this possible? What is the point of continuing in a profession that is dedicated to such nonsense? What criticism of architecture as a design problem did you have to take on board in order to understand this phenomenon from a cultural viewpoint?
This is not an architectural or design-related problem. The architect of the tower planned to make a skyscraper to house a company, a hotel and a mall. Nobody planned for this building to be taken over by squatters. Basically, as the State did not respond to the housing deficit, people transform every space they find “idle” into a place to live. When people take over a building, they don’t see a construction loaded with cultural or formal implications, but a piece of wasteland with a roof and stairs, and ample space to set up home in. The building was left half-built because of a political and economic problem. Architecture here is nothing more than a vehicle to talk about things. The content moves around this vehicle, which might just as well have been a bridge, a hill, a plot of land or a warehouse.

It’s true that architecture and urban planning are matters for the State, in terms of what you mentioned about Israel. It’s also true that totalitarian regimes benefit from a particular type of architecture, which ends up being part of its discourse of power, as in the emblematic case of Albert Speer or many monumental constructions in communist countries. Liberal governments are driven by something different; they work to maintain public works, to foster spaces of consumption and pleasure, and grant architects creative freedom. In a sense, every State “constructs” its image through different decisions: what it demolishes, what it builds, what it forgets, what it does and doesn’t do. It would be interesting to do an analysis of our government in terms of its urban strategies, or lack of them.

In Israel, architects work according to military strategies to design whole housing estates. In Venezuela, architects have to cede their ideas to the most precarious needs. How can a profession be so successful in one place (determining even the height of windows on the basis of bombs) and be so unsuccessful in another (making a skyscraper that ends up as a place where bags of excrements are thrown from the fiftieth floor)? What determining cultural factors make contrasts like this possible? What is the point of continuing in a profession that is dedicated to such nonsense? What criticism of architecture as a design problem did you have to take on board in order to understand this phenomenon from a cultural viewpoint?
This is not an architectural or design-related problem. The architect of the tower planned to make a skyscraper to house a company, a hotel and a mall. Nobody planned for this building to be taken over by squatters. Basically, as the State did not respond to the housing deficit, people transform every space they find “idle” into a place to live. When people take over a building, they don’t see a construction loaded with cultural or formal implications, but a piece of wasteland with a roof and stairs, and ample space to set up home in. The building was left half-built because of a political and economic problem. Architecture here is nothing more than a vehicle to talk about things. The content moves around this vehicle, which might just as well have been a bridge, a hill, a plot of land or a warehouse.

It’s true that architecture and urban planning are matters for the State, in terms of what you mentioned about Israel. It’s also true that totalitarian regimes benefit from a particular type of architecture, which ends up being part of its discourse of power, as in the emblematic case of Albert Speer or many monumental constructions in communist countries. Liberal governments are driven by something different; they work to maintain public works, to foster spaces of consumption and pleasure, and grant architects creative freedom. In a sense, every State “constructs” its image through different decisions: what it demolishes, what it builds, what it forgets, what it does and doesn’t do. It would be interesting to do an analysis of our government in terms of its urban strategies, or lack of them.

Testo alternativo Immagine Left: An elevator shaft perforates the floor slabs of the parking lot. Looking downwards, one can see the kindergarten in barrio Sarría; upwards, a view of the tower’s evangelical wing. Right: The stairs leading to the tower’s parking lot. Despite the absence of handrails, they are regularly used by the building’s inhabitants.

Obviously the above comment is made by somebody who hasn’t spent time, like you have, with the people who took over the skyscraper. So, how important are the experiences you have with these people? How has the research you’re both doing determined what the squatters think of the building?
This project underwent a rupture. At the start we approached what for us was an idea of the tower, what it represented for the city, in Venezuelan art, as a form, grid, icon, metaphor. We made a series of works that reproduced what it looks like on the outside in terms of form and also in terms of its symbolism, the grid as a structure and history. It was important to adopt that distance from it. Then, when we entered the tower there was a shift. We might say that the language used on the inside is much more complex than we first thought and not because it is spectacular, but because it is organic. Everyone wants to live in the best possible conditions. When you are inside, you’re not in the tower, you are in shared corridors, on the stairs or in a person or a family’s home. The tower disappears when you are on the inside and it becomes a compendium of atomized languages that live together within the overall layout.

Roinner Hernández (aka Ronny), 20, works in a prestigious hair salon in the southeast of Caracas but also receives clients in his apartment on the 4th floor of the tower. As a mirror, he uses a sheet of glass taken from the facade of the tower.

In earlier works, you have both addressed the problem of representation by adopting very different approaches. Ángela approaches the problem as somebody who criticizes it through the way it is classified. Juan José seeks to create an iconography of forgetfulness. What was it about David’s Tower that led you to work together?
We started to work together in a different way, placing each of our works about the representation of memory and possible memories into dialogue. After this preliminary exercise, we decided to deal with making joint works and we focused on the tower, which allowed us to approach it from different places and disciplines. And it has worked. There is no overarching reason for this, except the possibility it offers us to bring together different references and trains of thought.

Southeast view of Caracas from the 26th floor. In the distance, one can make out the minaret of the Quebrada Honda mosque.

Cartelera con las normas y reglamentos para el piso 23, incluyendo información sobre los pagos y una lista de las personas responsables de mantenimiento
Testo alternativo ImmagineBulletin board with rules and regulations for the 23rd floor, including information on payments and a list of people responsible for maintenance.

 

 

 

 

 

Photos by Angela Bonadies y Juan José Olavarría  –  originally posted in domus magazine: http://www. domusweb.it/en/architecture/the-tower-of-david/


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