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Charles Waldheim: Una arquitectura de atmósferas – Paisajes emergentes


In English. Paisajes Emergentes trabaja desde Medellín, Colombia. Fue fundado en 2007 por Luis Callejas (Medellín, 1981), Edgar Mazo (Medellín, 1976) y Sebastián Mejía (Medellín, 1982). 

Texto escrito y publicado originalmente para la exposición LIGA 02 Inundaciones/Floodings Paisajes Emergentes en LIGA Espacio para arquitectura, una rica plataforma de exposiciones en la Ciudad de México que actualemente alberga una exposicion sobre el trabajo de Paisajes Emergentes. LIGA es una iniciativa sin fines de lucro, organizada por los arquitectos Abel Perles, Carlos Bedoya, Víctor Jaime y Wonne Ickx del despacho PRODUCTORA, en colaboración con Ruth Estévez, curadora y crítica de arte.

Charles Waldheim: Una arquitectura de atmósferas.

En la era posmoderna, la cultura arquitectónica ha llegado a emular la cultura de la moda. Esta cultura se basa en una programada y continua producción de novedad, sincronizada cautelosamente con los ciclos de los medios de comunicación. Esta cultura y su culto a la celebridad se encuentra, hoy en día, firmemente afincada a nivel mundial. Como resultado, la vida útil de cualquier discurso arquitectónico ha disminuido a grandes pasos. Debido a esta demanda incesante de novedad producida, es más difícil lograr la innovación arquitectónica. Ocurre de vez en cuando, en el lugar menos pensado y por propia lógica orgánica. Este trabajo es a menudo difícil de reconocer y diseminar.

Uno de los peligros de la industria de la moda-arquitectura, ha sido su efecto anestésico sobre nuestra sensibilidad cultural colectiva respecto al pensamiento original y la genuina innovación arquitectónica. Cuando la ola de lo nuevo se presenta, la mayor parte de las veces sucede en contextos oscuros y marginados resistiéndose a una fácil categorización. A pesar de esta condición cultural y la dificultad que supone difundir la benemérita obra de nuevos talentos, la arquitectura surge en formas nuevas y estimulantes. Y la arquitectura persiste como una vibrante forma donde todavía es posible innovar. Ningún estudio contemporáneo representa mejor este perenne potencial de shock innovador a través de la arquitectura, que el trío de jóvenes arquitectos colombianos que conforman el colectivo “Paisajes Emergentes”.

El trabajo de Paisajes Emergentes se materializa a través de una sorprendente variedad de proyectos que abordan ágilmente una amplia gama de escalas y temáticas. La provocativa apropiación del cargado término “Paisaje” para describir su práctica, señala su ambivalencia respecto al papel tradicional de la profesión del arquitecto. Apunta además hacia un conocimiento de la cultura arquitectónica internacional y la reciente recuperación del paisaje como medio de diseño. En combinación con el adjetivo “emergentes”, la apropiación del paisaje sirve de marco para sus diversos cuerpos de trabajo ilustrando sus ansias de hacer frente a los imperativos ecológicos de la cultura del diseño contemporáneo, así como la amplia gama de contextos internacionales en los que se proyectan sus obras. Así, Paisajes Emergentes funciona como un nombre efectivo tanto para el medio como para el mensaje de las aspiraciones arquitectónicas del colectivo y que tiene que ver tanto con ‘curar’ atmósferas como con la construcción de edificios.

Muchos de los proyectos de la práctica joven utilizan estrategias específicamente hortícolas o de botánica al servicio del complejo ámbito público. Estos proyectos se resisten a una fácil identificación con las categorías tradicionales tipológicas de paisaje, diseño urbano o arquitectura. Por el contrario, estos proyectos combinan diferentes aspectos de estas disciplinas, a favor de una nueva forma de trabajo híbrida. Esta confluencia de compromisos particulares a cada disciplina, se revela a través de sólidas estrategias de representación, “pirateadas” de sus propios precedentes arquitectónicos y paisajísticos. Pero se revela aún más a través de la misma temática y suposiciones operativas que establece su particular respuesta de diseño para un sitio determinado. El trabajo muestra simultáneamente aspectos de un sitio y un sujeto en particular, mientras que evoca ambientes y emociones remotas y fugaces.

El lenguaje arquitectónico y la sensibilidad en el diseño de Paisajes Emergentes revelan un profundo conocimiento de la cultura arquitectónica contemporánea, y al mismo tiempo de la creciente importancia del medio ambiente como una categoría del pensamiento arquitectónico. En este sentido, el reciente trabajo de Paisajes Emergentes trasciende antecedentes Iberoamericanos, empujando los límites del objeto arquitectónico a sus condiciones extremas, creando entornos, experiencias e incluso, atmósferas. Muchos de los proyectos de Paisajes Emergentes logran todo esto a través de una atenta lectura de los particulares contextos ecológicos o fenomenológicos en los que están situados. Aunque estos efectos pueden revelarse a través del artificio, se describen mejor en el término “paisaje”. Si bien gran parte de la cultura ibérica de arquitectura (y su diáspora internacional) ha participado activamente en la resistencia al paisajismo como una práctica profesional y cultural ascendente en los últimos años, Paisajes Emergentes declaró firmemente su compromiso con el potencial del paisaje en relación a la producción arquitectónica. Al hacerlo, no sólo nos han ofrecido un genuino ejemplo de innovación y un golpe de aire fresco, sino que también han hecho una apuesta generacional y geográfica en la presente lucha cultural para abrir la arquitectura a diversas asociaciones ecológicas y urbanas.

Muchos de los proyectos de Paisajes Emergentes dependen de un profundo conocimiento de la horticultura y la botánica. Sin embargo, sería una mala lectura de su trabajo considerar estos proyectos paisajismo tradicional con un enfoque en el material vegetal como medio de diseño. Más bien, estos proyectos suelen mostrar una calidad ambidiestra, relacionándose fluidamente con desarrollos de landform y procesos ecológicos por un lado y con el lenguaje arquitectónico y la composición espacial, por el otro. Lo que estos diferentes enfoques metodológicos comparten es un interés en la materia específica de la atmósfera en sí: el agua y el aire. En una amplia gama de proyectos, incluyendo el recién terminado Complejo Acuático en Medellín, Colombia, Paisajes Emergentes construye ámbitos públicos complejos a través de una obsesión con el material y las propiedades fenomenológicas del agua. En este proyecto, la lógica hídrica, la experiencia y el potencial del agua en su estado líquido, así como efectos efímeros de luz y el aire nos ofrecen los principales sistemas operativos de un complejo y refinado espacio público. Un poco más lejos, sus entregas del concurso para el Parque del Lago en Quito, Ecuador y la Laguna de Venecia, revelan un compromiso permanente con los diferentes potenciales de un urbanismo hidrológico. En Quito su propuesta yuxtapone la reflectividad y la infinidad de las piscinas que se extienden hacia el horizonte de un campo de aviación abandonado, con las relucientes superficies metálicas de los aviones que una vez ocuparon este lugar. En contraste con la luz brillante y el azul claro de Quito, su proyecto para la Laguna de Venecia se sumerge en las turbias profundidades impenetrables de una Venecia fría, húmeda y oscura. En ambos ejemplos las cualidades fenomenológicas particulares y la experiencia de sitio se muestran a través del más fundamental de sus componentes, el agua. Igualmente, estos proyectos exploran las condiciones asociadas a la experiencia de la fecunda humedad o la luminosa aridez, y construyen espacios públicos plenos a través de condiciones ambientales y atmosféricas establecidas por el agua en sus diversos estados.

Otra línea de investigación importante que persigue Paisajes Emergentes podría ser descrita bajo el término: atmósferas. Al empujar su arquitectura al límite de la representación objetual, más allá de la cuestión de la tierra, hacia el ámbito del clima y la humedad, el colectivo ha desarrollado propuestas a base de neumáticos y la suspensión aérea. En una serie de proyectos, incluyendo su diseño para la monumental estructura en Nueva York u otras ciudades de América del Norte, para el desmantelamiento del aeropuerto de Heathrow a través de una guerrilla de globos, y para la conmemoración de las comunidades afectadas por la planta hidroeléctrica de Ituango en su Colombia natal, Paisajes Emergentes propone una nueva era de inflables.

A través de sus proyectos y mediante esta búsqueda por una arquitectura más allá del peso y la masa, Paisajes Emergentes desarrolla una arquitectura de atmósferas. En este ambiente, el agua en su estado líquido, vapor de agua y el hielo emergen como los principales medios representacionales de una nueva forma de vida pública. En su obra, las cualidades efímeras de la experiencia del aire y del agua vistas a través de la luz, está organizada de la misma manera en que la experiencia secuencial del espacio fue orquestada por las tipologías tradicionales y las subjetividades de la arquitectura del paisaje. Trabajando en los límites de la arquitectura, la obra de Paisajes Emergentes trasciende al mismo tiempo la frontera del objeto arquitectónico, al renovar el potencial cultural de la disciplina como un medio de la innovación genuina. Aunque este cuerpo de trabajo está emergiendo, la energía, la ambición y el optimismo que revelan estos proyectos sugiere que una arquitectura de atmósferas puede ser un crucial paso adelante tanto para Paisajes Emergentes como para la cultura del diseño a nivel internacional.

Fotografias por Iwan Baan

Charles Waldheim
FAAR, Profesor ‘John E. Irving’ y Presidente del Departamento de Arquitectura de Paisaje en la Universidad de Harvard – Graduate School of Design


Charles Waldheim: An Architecture of Atmospherics – Paisajes Emergentes


En Espanol. Paisajes Emergentes operates from Medellín, Colombia and was founded in 2007 by the Colombian architects Edgar Mazo, Sebastián Mejia and Luis Callejas. The practice establishes a constant and reciprocal dialogue between art , landscape and architecture trough environmental operations. Paisajes Emergente’s work is actually featured at LIGA, space for architecture, an exhibition platform in Mexico City. LIGA is a non profit initiative, organized by Abel Perles, Carlos Bedoya, Víctor Jaime y Wonne Ickx from the architectural studio PRODUCTORA, in collaboration with Ruth Estevez, curator and art critic. LIGA 02 Inundaciones/Floodings Paisajes Emergentes

Charles Waldheim : An Architecture of Atmospherics.

In the postmodern era architectural culture has come to emulate the culture of fashion. This culture is one predicated on a regularly scheduled production of novelty, carefully timed to the cycles of the attendant media. This culture and its cult of celebrity are now firmly established globally. As a result, the shelf-life of any particular architectural discourse has grown shorter and shorter. In part because of this relentless demand for regularly reproduced newness, actual architectural innovation is harder to come by. It occurs occasionally, in the unlikeliest of places, and of its own organic accord. This work is often difficult to recognize and harder to disseminate.

Among the dangers of the architecture-fashion industry has been its anesthetizing effects on our collective cultural sensitivity to original thought and genuine architectural innovation. When the shock of the new is felt, it is often in obscure and marginalized contexts, and often resists easy categorization. In spite of this cultural condition, and the difficulty that it poses for the dissemination of deserving work from a range of emerging talents, architecture does emerge in new and stimulating varieties. And architecture persists as a vibrant cultural form through which actual innovation is still possible. No contemporary practice represents this perennial potential for the shock of the new through architectural innovation better than the trio of young Colombian architects practicing under the collective description “Paisajes Emergentes.”

The work of Paisajes Emergentes is embodied through an astonishing array of recent projects exhibiting fluency with a range of scales and subject matter. Their provocative appropriation of the culturally loaded term ‘paisajes’ to describe their practice signals their ambivalence regarding traditional professional role of the architect. It also points toward their literacy with international architectural culture and the recent recovery of landscape as a medium of design. Combined with the adjectival modifier ‘emergentes,’ their appropriation of landscape as a frame for their diverse body of work illustrates an appetite for addressing the ecological imperatives of contemporary design culture as well as the diverse array of international environments in which they find their work projected. As such, Paisajes Emergentes serves as an apt appellation for both the medium and message of the collective’s architectural aspirations that have as much to do with curating atmospheres as with constructing buildings.

Many of the young practice’s projects exhibit specifically horticultural or botanical strategies in the service of complex public realms. These projects typically resist easy identification with the traditional typological categories of landscape, urban design, or architecture. Rather, these projects more often conflate various aspects of these diverse disciplinary practices, in favor of a new hybrid form of work. This confluence of disciplinary commitments often reveals itself through robust representational strategies hacked from various architectural and landscape precedents. More often, it is revealed through the very subject matter and operating assumptions driving the particular design response on a given site. At its best this work simultaneously reveals aspects of a particular site and subject, while conjuring remote and fleeting environments and emotions.

The architectonic language and design sensibility of Paisajes Emergentes reveal a deep literacy with contemporary architectural culture, they are equally informed by the rising importance of environment as a category of architectural thought. In this sense the recent work of Paisajes Emergentes transcends Iberoamerican architectural precedents from late 90’s and early 00’s by pushing the limits of the architectural object to its extreme end conditions, into environments, experiences, or even atmospheres. Many of the projects of Paisajes Emergentes accomplish this through a close reading of the particular ecological or phenomenal contexts in which they are sited. While these effects can reveal themselves through architectural artifice, they are best described through that dated term landscape. While much of Iberian architectural culture (and its international diaspora) has been actively engaged in resisting the rise of landscape as a professional and cultural practice in recent years, Paisajes Emergentes have firmly declared their commitments to the messy and productive potentials of landscape in relation to architectural production. In so doing, they have not only offered us an example of genuine innovation and a whiff of the new, they have also made a generational and geographic stake in the ongoing cultural struggle to open architecture to its multiform and various ecological and urban associations.

Many of the projects of Paisajes Emergentes depend upon deep horticultural and botanical knowledge. Yet it would be a misreading of their work to take these projects for traditional landscape architecture with a focus on plant material as a medium of design. Rather these projects often illustrate an ambidextrous quality, equally fluent with landform and ecological process on the one hand as with architectonic language and spatial composition on the other. What these various methodological approaches often share is an interest in the specific media of atmosphere itself, water and air. In a diverse range of projects including the Jardin Botanico and their recently completed Piscinas complex both in Medellin, Colombia, Paisajes Emergentes build complex public realms through an obsession with the material and phenomenal properties of water. In this project the hydraulic logics, and experiential potential of liquid water as well as their ephemeral effects on light and air offer the primary operating systems of a complex refined public realm. Further afield, their recent competition entries for the Parque del Lago in Quito, Ecuador and the Venice Lagoon reveal an ongoing commitment to the various potentials of a hydrological urbanism. In Quito their proposal juxtaposes the reflectivity and endlessness of pools stretching to the horizon of an abandoned airfield with the reflective metallic surfaces of the airplanes that once occupied them. In contrast with the bright light, and clear blue of Quito, their Venice Lagoon project plumbs the murky impenetrable depths of a dark, dank, Venice. In both examples, the particular phenomenal and experiential qualities of the site are revealed through the most fundamental of elements, water. Equally these projects explore the associated experiential conditions of fecund humidity of luminous aridity, while constructing complex public venues through the ambient and atmospheric conditions attendant to water in its various states.

An equally significant line of investigation pursued by Paisajes Emergentes might be described by the term atmospherics. In pushing their architecture to the limits of the object, beyond the question of ground, into the realm of climate and humidity, the collaborative has developed an approach to pneumatics and aerial suspension. In a range of projects including their proposals for monumental totemic structures in New York or other North American cities, for Heathrow airport’s guerrilla decommissioning through balloons, and for the commemoration of communities impacted by a Ituango hydroelectric plant in their native Colombia, Paisajes Emergentes have proposed a new age of inflatables.

 Through their projects, and the pursuit of an architecture beyond weight and mass, Paisajes Emergentes propose an architecture of atmospherics. In this realm, liquid water, water vapor, and ice emerge as primary representational media for a new form of public life. In this work the fleeting experiential qualities of air and water as seen through light are orchestrated much in the way that the sequential experience of space was orchestrated by traditional typologies and subjectivities of landscape architecture. In pursuing the ends of architecture, the work of Paisajes Emergentes exhibited here simultaneously transcend the limits of the architectural object, while renewing the cultural potential of architecture as a medium of genuine innovation. While this body of work is still emerging, the energy, ambition, and optimism of these projects suggest that an architecture of atmospherics may very well be an important way forward for Paisajes Emergentes  and for design culture internationally.

Photos by dutch photographer Iwan Baan.

Charles Waldheim, FAAR, John E. Irving Professor and Chair of Landscape Architecture, Harvard University Graduate School of Design


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